De madrugada

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|Por Anónima|

Aquella noche de fiesta prometía ser la mejor noche de mi vida, yo junto con mis amigas, nos arreglábamos y planeábamos la noche, reímos y platicamos en la casa de una de ellas y claro no estás , porque como siempre huías de mí  o de todas, yo impaciente por llegar al lugar donde bailaríamos y nos divertiríamos y donde nos encontraríamos contigo… pero la noche pasaba y pasaba y no llegabas, yo trataba de disfrutar, de no importarme, trababa de disimular que no  me hacías falta, entraba gente al tugurio y mi corazón saltaba pensando que eras tú, pero no y la decepción se apoderaba de mí, mis amigas no sabían que me gustabas, que estaba tontamente enamorada de ti… una de ellas me dijo que llevarías algo importante para ella, así que me pidió que te mandara un mensaje para saber si aparecerías yo ingenuamente (¿o no?) lo hice, sin saber lo que eso traería. Lo hice, te mande mensajes sin explicar que era nuestra amiga, sin decir que era ella la que insistía…

Casi al terminar la noche, contéstate que sí llegarías, que te esperáramos, casi al final llegaste, pero mis amigas, nuestras amigas querían irse, así que cuando llegaste ellas se fueron casi de inmediato.

Yo te vi, y sin querer mi corazón latía, te veías tan linda como siempre, te vi y quise abrazarte, bailar contigo, platicar, reír, disfrutar…

Pero no, eso no era lo que tú querías, o no conmigo, no sé, no sé si eso ¿era malo? Si querer tu compañía ¿era malo? ¿Me merecía que me trataras así? 

Me acerqué a ti, para platicar pues nuestras amigas se habían ido y a mí me cuesta trabajo hacer amigas y tú, bueno se suponía que ante todo lo éramos, ¿no? 

No. Eso me quedo claro.

Me acerqué, tú con tu celular en mano, ignorándome, te pedí que me acompañaras afuera y con aquel desdén que te caracteriza me dijiste que no, yo sentí que me oprimían mi tonto, tonto corazón, pero no importo, me dolió sí, pero te disculpe, me salí, un poco triste y quise irme, porque sabía de qué iba esto, sabía que tu creías que estaba insistiendo… y si (¿o no?) 

No pude pedir el uber, mi maldito celular no lo aguantaba, me odié por tener que regresar y pedírtelo, pero lo hice porque éramos amigas ¿no? No.

Estabas hablando con tus amigas, las que si son dignas de ti, dignas de sororidad, las que si aprecias.

Te pedí amablemente que me pidieras un uber que quería irme…

Lo recuerdo y me duele, todavía te veo, más grande que yo, más bonita, más independiente, más capaz, más en control y yo, yo toda tonta por ti.

Nuevamente con tu cara de desprecio y de hastió me volteaste a ver y me ignoraste. En ese punto yo ya estaba completamente destrozada, tenía ganas de llorar, de correr, de perderme en la noche.

No lo hice, trate de actuar lo más normal, con la cordura que pude y que la noche y las copas me lo permitieron.

Nos salimos varias porque ya iban a cerrar el tugurio, ni cuenta te diste que me fui, te esperé afuera, todavía con la esperanza tontamente de… ¿de qué?  No sé. Solo con la esperanza.

Me marcaste porque obvio no viste que me salí, te contesté cuando estaba enfrente tuyo. Me dijiste algo que no pude entender, lo que si entendí es que eso te molesto, y luego me dijiste que fuéramos con las demás a otro antro de mala muerte (¿me lo pediste? ¿Ya no recuerdo?) Yo te dije que si, por ti, porque me gustabas, por la esperanza, ¡que tonta! 

Empezamos a caminar y trate de hablar contigo, te tome del brazo y tú, te zafaste bruscamente, violentamente y te fuiste caminando rápidamente para irte junto con las demás.

Yo me quede ahí, parada con cara de tonta, sintiendo todo y nada, recuerdo las calles con su música, recuerdo la madrugada lluviosa, fría, las calles mojadas, los antros cerrando, las luces resplandecientes de los pocos lugares abiertos y recuerdo a ti caminando delante de mí, con ellas, sonriendo, hablando, disfrutando…

Mientras a mí el corazón se me rompía en mil pedazos, pero eso no era todo, no, yo todavía podía aguantar una humillación más, todavía podía aguantar una puñalada más…

Caminé hacia ti, te pedí hablar, hablar ¿de qué? me respondiste, te dije: ¿me estás ignorando? Me dijiste que no, quise aclarar todo, quise decirte que nada, nada de eso tenía que ver con que me gustaras, que sí me gustabas, que sí te lo confesé, pero que yo no quería ni pretendía conquistarte, que no quería invadir, que no quería poseerte, que solo y solo quería quererte, conocerte, contemplarte, platicar, compartir, reír, eso era malo? ¿Querer eso contigo era malo? ¿Querer estar contigo era malo? Tal parece que sí, porque malamente tu no conoces otra forma de amar que no sea el control y la posesión y tal vez yo tampoco, pero estaba dispuesta a intentarlo contigo, claro si tu querías, pero ese día, esa noche me quedo, me queda claro que no, que eso no pasaría y que tampoco estaba ahí por ti (o ¿sí?) pero no pude… Nos detuvimos en las escaleras del antro lúgubre, la música se oía a lo lejos, la gente entraba y salía y el frio se sentía cada vez más.

Te paraste en un escalón más arriba y yo quede abajo (como siempre ha sido contigo) y me diste la última puñalada justo en el centro de mi pobre y tonto corazón. Me dijiste muy molesta, que ¿quería? Que me dabas dos minutos para decir lo que quería decir, que tu ibas a divertirte, no a hacer dramas… yo… no supe que decir, ni siquiera me acuerdo que te dije, lo siguiente que recuerdo es estar arriba disque bailando la música horrible, de ese horrible lugar, de esa horrible madrugada… la música sonando, las luces brillando, la lluvia cayendo, la madrugada llegando y yo, yo yendo a la profunda oscuridad de esas calles, de esta ciudad.

Recuerdo no querer verte, no querer hacer contacto contigo, recuerdo como te me saliste del corazón de golpe que me dolió tanto. La lluvia caer lo recuerdo era como si el cielo llorara lo que yo en esos momentos no pude. Recuerdo voltear a ver las calles húmedas, la bruma subiendo, madrugada nublosa igual que yo, que este corazón.

Las luces se perdían a lo lejos y yo perdiéndome en esa oscuridad, para jamás, jamás regresar.

Aquella noche prometía ser la mejor de mi vida, y en cierta forma lo fue, pues me di cuenta que mal interprete todo, las risas, las miradas, la insistencia, las palabras, todo lo mal interprete, pensé que me querías y yo te quería, pero esa noche me di cuenta que solo fuiste y serás una sombra, un recuerdo de algo que nunca pasara.