Bisexualidad visceral

Publicado por

|Por Alejandra Montalvo|

Hay una criatura extraña en mi interior. Su nombre es Heliodoro y vive en mi estómago; entre jugos gástricos, enzimas y comida deshecha. Creo que este pequeño ser ya se acostumbró al movimiento intenso y continuo de mis órganos internos. A veces imagino que es un gusano hinchado y corpulento color rosado que se alimenta de mis miedos; que su platillo favorito son mis inquietudes cotidianas sabor a vergüenza con una pisca de culpa cristiana, auto exigencias y miedo al fracaso. Heliodoro el gusano es un glotón, por eso no me deja en paz y muerde con sus dientes uno de los pliegues que cubren mis intestinos para molestarme, para lograr que me doblegue de dolor. Qué tipo de criatura egoísta cargo en mi interior; hasta cuándo va a decidir cambiar de cuerpo y mudarse a otro lugar. Ojalá que salga estrepitosamente de mí, agujerando mi vientre, gritando desesperadamente por más comida a una habitación testigo de esta extraña escena de terror.  

Otras veces Heliodoro es un ser de luz, un pequeño avatar de piel azul turquesa, ojos grandes y negros, y labios color rojo sangre. Tiene la cabellera larga de un intenso tono negro. Su cuerpo está cubierto con joyas de oro y ornamentos florales. Huele a jazmín, la flor que me recuerda a mi infancia. Parece una diosa de la India: bella, pero al mismo tiempo aterradora. Es una pequeña Kali serena, adormecida por el aburrimiento, esperando la sangre que se le prometió en un sacrificio de guerra. Me da miedo verla a los ojos, me parece que están cubiertos por muchas pestañas que asemejan pequeñas serpientes color verde esmeralda. Cuando abre y cierra los ojos, parece que las serpientes danzaran en un ritual pagano. Cuando pienso en ella, en la versión hembra de Heliodoro, me siento incomoda, pero al mismo tiempo me lleno de vitalidad lunar. Trato de encontrarla en mi interior, pero ella se esconde. Creo que es tímida y le gusta estar sola. Prefiere verme sólo si yo decidiera hacerles caso a sus susurros, a su repetida propuesta de tirarme al vacío. 

Pensando en estas criaturas de mi interior, creo que Heliodoro gusano es Kali y Kali es el gusano. Lo puedo ver cuando pongo atención en el caleidoscopio que resulta de su corporalidad ambigua y extraña como una masa que se transforma de acuerdo con las circunstancias y el fuego que la funde y la moldea. Cuando por fin decido hacerle caso a la pequeña Kali y salto al vacío, se me revela que esos seres, esas encarnaciones pasadas son parte de mí y acepto calmada. Me siento en paz. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s